¿Si dos bebés humanos fueran colocados en una isla aislada sin nadie con quien hablar, desarrollarían un lenguaje humano natural?

¿Si dos bebés humanos fueran colocados en una isla aislada sin nadie con quien hablar, desarrollarían un lenguaje humano natural?

Lamentablemente, esa situación se ha dado de manera aproximada unas cuantas veces. Un caso muy conocido es el de Poto y Cabengo, dos niñas gemelas idénticas, que vivieron muy aisladas del resto de su familia, ambas niñas que sí habían tenido un poco de exposición a lenguaje humano adulto pero muy insuficiente desarrollaron su propia lengua inventada que usaron hasta la edad de 8 años. Su lengua inventada tenía numerosos rasgos idiosincráticos y un ritmo peculiar, contenía términos derivados del inglés y del alemán (una de las abuelas de las niñas les había hablado en alemán).

El caso de otros “niños salvajes” criados con menor exposición al lenguaje natural tenían aún menos habilidades lingüísticas que Poto y Cabengo y una vez rebasado el período crítico (6 o 7 años), ya no fueron capaces de adquirir ninguna lengua materna. Existen decenas de casos de “niños salvajes” criados sin apenas exposición al lenguaje y la literatura sobre ellos y su desarrollo tras ser reintegrados a la sociedad hablante es extensa.

Víctor y otros muchos como él son considerados niños salvajes; entran dentro de esta categoría aquellos infantes que han permanecido aislados de la sociedad durante un periodo de tiempo prolongado de su infancia y/o adolescencia, bien sea por haber sido abandonados en un entorno salvaje, por haberse perdido o por haber sido retenidos o confinados durante su infancia o pubertad.

Estos niños presentan graves alteraciones tanto en aspectos conductuales como en los cognitivos, producto de la falta de adquisición de conocimientos y habilidades que permiten la convivencia y la participación en la vida social de una comunidad.

Cabe destacar que existe una cierta variabilidad en los casos observados. Dentro de los niños salvajes se pueden encontrar tres tipos básicos: niños que han vivido largo tiempo en soledad (como el caso de Víctor de Aveyron), aquellos que sobrevivieron en un entorno hostil siendo cuidados por otras especies animales, e infantes que han sido maltratados y confinados durante gran parte de su vida.

Además de la falta de lenguaje, otra de las principales carencias de estos niños y a su vez la que explica la mayor parte del resto es la falta de socialización. Debido a que a través de la interacción social se aprende e intercambia información con otros, es posible desarrollar perspectivas y formas de pensar y actuar que enriquecen el repertorio personal y se contribuye a mejorar la adaptación al medio.

Debido a su deficiente o nula socialización, los niños salvajes no son capaces de participar en la sociedad, actuando en función de lo aprendido a lo largo de su vida en el hábitat en el que se ha crecido. Es decir, sus actitudes y habilidades les hacen capaces de subsistir en el entorno en que han crecido, pero no son aplicables a la vida en comunidad.

Otro elemento común a la mayor parte de casos es la evitación del contacto humano. Tanto a nivel físico como emocional, estos niños intentan alejarse en la medida de la posible de sus semejantes, cosa que ha dificultado en los primeros compases el tratamiento de los casos.

Este hecho se explica si se tiene en cuenta que, además del hecho de que no han tenido contacto con seres humanos en mucho tiempo o que éste ha sido aversivo, estos niños han sido apartados en contra de su voluntad del ambiente en el que han crecido, e incluso en las ocasiones en que han sido adoptados por animales han podido llegar a ver morir a su salvador a manos de humanos. Fuente

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