¿Qué tan horrible fue Steve Jobs como persona?

¿Qué tan horrible fue Steve Jobs como persona?

Steve Jobs sufría Bipolaridad, personas que por desbalances de química cerebral y otras razones, en las crisis no pueden controlar sus emociones y pasan de ataques de furia irracional a felicidad incontrolada o temores y delirios, sobre todo asociados a la perdida de sueño, pasan semanas y a veces meses sin dormir. Es una enfermedad que afecta la vida del paciente y de sus allegados, solo pueden ser tratadas por especialistas. Normalmente son personas buenas que sufren mucho por esto.

En su biografía leí que era perfeccionista extremo, cuando un ingeniero le entregaba un diseño que habia encargado y resultaba mediocre, podía llegar a tratarlo de una manera muy humillante con frases como «descerebrado, eres el peor empleado de Apple» y cosas así, sí la persona regresaba al laboratorio muy afectada pero mejoraba el producto, al volver a presentarselo, salía con cosas como eres un genio, la mejor inversion que pudo hacer Apple fue contrarte a tí.

Durante el desarrollo de McIntosh, Jobs enfrento una fuerte oposición del grupo que desarrollaba el Lisa y le era dificil la relación con la junta directiva, esta a regañadientes le aprobó un presupuesto menor y lo relegó a un edificio viejo al lado de la sede central, el se llevó a su mejor gente, todos trabajaron de una manera obsesiva, descomunal, tanto que del otro lado se burlaron de sus esfuerzos, un buen día todos los del grupo de Jobs aparecieron con una camiseta que decia: 90 horas a la semana y lo adoro! Así era trabajar con Steve Jobs.

Algo similar leí sobre como era trabajar con Bill Gates, era considerado como uno de los mas inteligentes que había en Microsoft y como además tenía fuertisimas bases de programación, ya que al principio él fue el programador y nunca se desvinculó del todo de eso hasta su retiro, un vicepresidente contaba que cuando en una reunión alguien le salia con excusas como que no se podía por esto o aquello, siendo que sí era posible pero dificil, Gates podía salirse de casillas, ser muy muy fuerte en su trato y poner a correr a todo el mundo.

Bill puso por norma contratar por Coeficiente Intelectual (IQ), sin importar sí era profesional, adolescente o barrendero. Durante años la división de Recursos Humanos tuvo un problema con los buenos trabajadores, se les pagaba tan bien y las bonificaciones era con acciones, que muchos se retiraban millonarios antes de los 30 o 40 años de edad, y se quedaban sin el trabajador. Así era trabajar con Bill Gates.

Otra norma que los ponía a correr era que sí alguien había leído en 6 meses o menos el libro The Art of Computer Programming escrito por el matemático y científico de computación Donald Knuth. (en realidad un conjunto de tomos), lo debían contratar fuera como fuera y al precio que fuera.

Una amiga mía contó una historia sobre cuando trabajaba en ventas de tecnología (hace 25 años) en una división de Apple. Estaba en una conferencia a la que también asistió Steve Jobs. Al final del día, todos iban a cenar a un restaurante y, por error, terminó junto a Jobs y otras dos personas, quienes fueron accidentalmente dejados atrás.

Ninguno de ellos tenía auto, así que ella se ofreció a conducir. El problema era que ella y su esposo acababan de salir de la escuela, su esposo había empezado la escuela de leyes y el dinero era escaso: así que estaba conduciendo el auto viejo de su esposo ese día. El asiento de pasajero delantero no estaba en las mejores condiciones, y como resultado, el asiento ocasionalmente se deslizaba hacia adelante y hacia atrás por su propia cuenta.

Por supuesto, ahí es donde estaba sentado Jobs. 🙂 Estaba oscuro y lluvioso, ella no conocía muy bien la carretera y llegaron a un peaje. Ella no tenía el cambio exacto, por lo que todos en el auto estaban luchando para encontrar el cambio para pasar por el peaje. El desempañador tampoco funcionaba muy bien, especialmente con el auto lleno, y Jobs, de forma agradable, limpiaba el parabrisas de vez en cuando. Llegaron sanos y salvos, y ella pensó que tenía una divertida historia de cóctel para contar por el resto de su vida.

Un par de semanas después, notó unos $300 extra en su cheque semanal. Se acercó a su jefe y le dijo: «Oye, ¿qué pasó? ¿Me dieron un aumento? «Él tampoco sabía, pero lo verificó con el departamento de nóminas. Volvió con una expresión interesante en su cara y le dijo que «Steve dijo que era para cubrir el pago de un auto nuevo». «¿Steve quién?» «Uhh. . . ¿Jobs?»

Las personas brillantes a menudo son difíciles—lo que las hace brillantes también las hace un poco diferentes, a veces, para las convenciones sociales.

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